Sin duda alguna, la vida nos lleva a donde quiere llevarnos. Por más que intentemos gobernar nuestro destino es imposible, siempre nos llevará a donde ella quiera. Tenemos que resignarnos a vivir lo que de una forma u otra nos toque. Vivir es levantarse cada día con la ilusión de hacer algo por pequeño y tonto que parezca. Cada uno puede ilusionarse con cualquier cosa. Por ahí se diferencian las personas en dos tipos bien diferenciados: los que necesitan grandes cosas para ser felices y los que no necesitan tanto. Como podrán ustedes imaginar la felicidad es más fácil de alcanzar cuando nos conformamos con menos ya que siempre será más fácil de alcanzar. Existen personas que pese a tenerlo todo o casi todo en la vida no son felices. Pobrecitos, les espera una vida de insatisfacción. Otros nos conformamos con menos: una charla, un paseo, una cañeja o colococo, un vacile barato, una mirada o un beso.
Es cierto que hay personas que tienen la vida extremadamente compicada, a ellos no les podemos pedir que se levanten cada día con ilusión ya que tienen problemas acuciantes que no dejan que te puedas ilusionar con nada. Esta gente se merece todo mi apoyo y comprensión.
El verso tonto de hoy:
"No añores lo que no tienes aunque puedas conseguirlo,
valora lo que si tienes porque podras perderlo..."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario