Si algo caracteriza sobre-manera a un playboy es sin duda alguna su manera de mirar. Este tipo de personas poseen un radar de precisión militar que es capaz de detectar a especimenes del sexo opuesto en un radio de acción de aproximadamente 100 metros. Este poder de anticipación es el que hace que el cazador pueda adoptar la pose adecuada en cada momento en función de la especie sobre la que dirija sus armas. El profesional nunca mirará de manera descarada a una especimen del sexo contrario, siempre lo hara con disimulo y desde una posición de superioridad. Solo se contempla la mirada descarada y soberbia en el caso de que pueda producirse apareamiento inminente con la presa. La experiencia del profesional le indica cuales de las presas pueden estar o no en celo y actua en consecuencia.
Nunca se debe babear ante nuestra presa, por muy adecuada y bella que pueda llegar a ser. El playboy profesional nunca reconocerá que su presa era de mejor calidad que él. El playboy es donante de amor y cristiano ya que hace suya la enseñanza de: enseñar al que no sabe y dar de comer al hambriento.
Por tanto tengo que recalcar que la mirada inquieta del playboy no es una pose, no, es sin duda alguna una herramienta que utiliza a modo de mira telescópica. Nada nos dice más que los ojos de una persona, nada es más descarado que una mirada desafiante sobre nuestra presa. Desterremos a los pesados que no paran de dar la turra para al final no comerse nada, dejen trabajar a los profesionales con estilo y soberbia.
El verso tonto de hoy:
No es facil conquistar terrenos desconocidos,
más dificil es conservar terrenos conquistados,
lo que es imposible es desterrar nuestros miedos para conquistar.
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